Referencias imperiales: la diversidad y la disidencia son la misma uva.
El Pride, como motor de la maquinaria inclusiva y asimilacionista, se configura como el momento en el que la crítica -disidente- sexual se intensifica sobre las políticas institucionales tomadas por la diversidad sexual oficialista. Las disidencias sexuales, sobretodo las metropolitanas, apuntan a que la diversidad sexual acciona exclusivamente por los -derechos- neoliberales como el matromonio, por lo tanto el acceso a la herencia familiar y a la propiedad privada, sobretodo en la fecha traducida como Mes del Orgullo. Y si bien es cierto que la propiedad privada radica, por una parte, en soportes jurídicos e institucionales como el matrimonio, la herencia de bienes muebles y el acceso al consumo; la crítica es insuficiente en tanto no se cuestiona el cómo se nos han instituido deseos que sostienen, alimentan y reproducen las relaciones sociales capitalistas y subjetividades pacificadas.
En instancias de movilizaciones feministas y disidentes sexuales, se han realizado producciones culturales aparentemente críticas y atípicas de lo que la oficialidad LGBTI propone. Un ejemplo es el corto documental Primavera Rosa, producido en plena revuelta de octubre, en Valparaíso.. Las grabaciones y las puestas en escena -disidente y combativa- promovían la figura de "un presidente travesti" como metáfora asimilacionista, además de modificar los colores de la bandera del Estado de Chile por rosados que, al parecer, representan o refieren a que eso -otro-, relegado al margen, está ahora incluido en la simbología patriota. Dentro del corto, los gritos y cánticos desplegados en las movilizaciones, hacen referencia a que las disidencias sexuales se desprenden discursivamente de lo que el MOVILH e Iguales, empresas de la diversidad sexual y de género, proponen.. El grito, en su literalidad, señala lo siguiente: No somos el MOVILH, no somos los IGUALES, que quieren los derechos neoliberales. Y aunque desde los marikoneos situados en la Cuenca Elki estemos en sintonía con algunos mundos posibles que convergen en las conversaciones documentadas, creemos que la producción está vertebrada -principalmente- por el anhelo de patria diversa.
Son esos deseos, muchas veces enunciados como equivalencia de autonomía, los que han sido instituidos profundamente por el capitalismo. La estrategia de reformular la patria en vez de abolirla, promovida por las disidencias sexuales blanqueadas, va en línea con las discusiones y disposiciones prácticas del mundo empresarial. Ese patria tan -diversa- como el monocultivo de uva en la Cuenca del Huasco, incluye en tanto elimina el residuo de anormalidad..